Un recorrido por la estética de las gradas y pasillos del Centro Histórico. Veamos cómo la arquitectura de interiores en el centro guía nuestros pasos entre la historia.
En la arquitectura colonial de Quito, el movimiento no es lineal. Es un ritmo pausado que se descubre a través de sus gradas, corredores y pasillos. Si las puertas coloniales son el saludo inicial de una casa, los pasillos son el medio que distribuye la vida y el misterio hacia sus rincones más profundos. Las gradas de estas casas y museos no fueron construidas solo para subir de nivel, sino fueron diseñadas para ser recorridas y permitiendo que la vista se pierda en los detalles de la madera y el hierro.

Estos son espacios de pausa. Es común encontrar una banca de hierro forjado estratégicamente ubicada en un descanso o bajo un arco, invitando al visitante a detenerse un momento, a mirar el cuadro que cuelga en la pared o simplemente a respirar el aroma a antiguo y piedra vieja que flota en el ambiente.

Los pasillos del Centro Histórico, especialmente aquellos que rodean los patios centrales, son maestros de la luz y la sombra. La estética de un corredor quiteño se define por su repetición: columna tras columna, arco tras arco. Es un juego visual que crea una perspectiva infinita, como si el pasillo no terminara nunca.
Foto por: María J. Delgado (gradas de la Biblioteca Municipal Federico González Suárez)
En estos corredores, la decoración suele ser más sobria para resaltar la estructura. Un cuadro religioso, una consola de madera tallada o simplemente la textura de la pared son suficientes para llenar el espacio.
Lo fascinante de estos corredores es cómo integran el afuera con el adentro. Son diseños que celebran la contemplación. Incluso los asientos o sillas tienen detalles coloniales que hacen que te sientas en el Quito Histórico antiguo.
Foto por: María J. Delgado (espacio acogedor afuera del café del Fraile)

Estos espacios de circulación son los que realmente le dan la característica de hogar a una casa colonial del centro. Un pasillo no es solo un espacio para caminar, es también una galería. Un descanso de grada es un mirador interno. La estética de los pasillos y corredores de Quito reside en su capacidad de hacernos sentir acogidos.

Este recorrido visual que te muestro es para que te fijes en la forma de los pasillos y en los elementos que lo acompañan. Esa es la magia de la arquitectura invisible: el diseño que dirige tus pasos y tus emociones sin que te des cuenta.
Foto por: María J. Delgado (gradas que te llevan aL café del Fraile)
¿Cuál es ese pasillo o escaleras en el Centro que siempre te hacen sentir que estás entrando en la época colonial? 🤩

