Los techos, con sus vigas, mosaicos y huellas del tiempo, no solo cubren los espacios: los protegen, los ordenan y guardan siglos de vida cotidiana bajo su sombra.
El patio es el alma de la casa. Un refugio de piedra, fuentes y geranios donde la luz natural del cielo entra a través de sus arcos. Esto define la arquitectura de la ciudad.
Un recorrido por las texturas de iglesias y casas coloniales de Quito. Con la piedra andesita como protagonista, descubre cómo se sienten estos espacios.
Las gradas y pasillos del centro son escenarios de transición. Recorramos su estética que, entre arcos y maderas pulidas, dictan la historia de la ciudad.
Caminar por el Centro Histórico es ser observado por una legión de seres de piedra que, desde hace muchos años, custodian fachadas, balcones y cúpulas.
El Centro Histórico no solo se visita, también se saborea. En esta búsqueda del ‘Quito íntimo’, la comida es solo la mitad de la historia. La otra mitad está en el diseño interior.