Recorramos los patios más bellos del Centro Histórico de Quito, en estos espacios el diseño interior se abre hacia el cielo y la luz.
Dentro de las casas y museos del centro, los patios centrales son el corazón de las fachadas. Forman parte de la arquitectura de Quito, en donde cruzamos un zaguán para encontrarnos con una mezcla de luz natural, flores y libertad de un patio. Esta vez, exploramos ese espacio intermedio que fusiona la naturaleza con calle y arquitectura, un refugio donde la piedra y las plantas se juntan bajo el sol quiteño.
–Un escenario de luz–

El diseño de un patio colonial en Quito tiene una lógica perfecta: la búsqueda de la claridad. En el diseño de estas casas coloniales, el patio funciona como una lámpara gigante que ilumina el resto de la casa. Al observar los patios de distintas casas y museos, lo primero que nos atrapa es la armonía de las proporciones.
Foto por: María J. Delgado (patio central de la Biblioteca Municipal Federico González Suárez)
En su mayoría, la piedra andesita forma parte de este espacio, los arcos que rodean el patio crean un ritmo visual que parecen mosaicos alrededor de la fuente/pila central. El detalle constructivo aquí, brilla con luz propia. En la imagen de arriba fijémonos en la delicadeza de las columnas, en cómo los arcos de piedra andesita se unen a los arcos de cal y vemos un contraste de dos colores, formando figuras geométricas. Además, el patio central es un espacio vivo, pues con el pasar de las horas, vemos el sol reflejarse en el suelo, lo que nos indica si ya es medio día o las seis de la tarde.
–La vida que late en el centro📌-
Lo que hace que los patios de Quito sean especiales es la vegetación que los acompaña. Aquí se manifiesta el interiorismo vivo a través de los helechos colgantes, las macetas de barro con geranios de los colores más llamativos y el goteo constante de las piletas de fuentes de piedra. Esto convierte al patio en un ecosistema. Además, encontramos fauna: el lugar perfecto para el reposo de colibríes, pájaros y palomas. El patio los aisla por completo del ruido de los carros y el bullicio de la gente que ocurre apenas a unos metros, tras el muro de la fachada.

Yéndonos otra vez hacia el diseño interior, aquí las galerías que rodean al patio son los corredores abiertos y los balcones internos que se convierten en miradores. Desde allí, podemos contemplar la arquitectura de la casa, apreciando la simetría de las ventanas y la caída de los techos de teja. Es una invitación a relajarse por un momento y observar la belleza que nos rodea.
Foto por: Revista Clave patio central de la casa Guillespie)
–La geometría–
Un patio siempre ha sido un conector social. Históricamente, era el lugar donde la familia y allegados se reunían, donde los niños jugaban y donde se recibía a las visitas en las tardes de sol. En los restaurantes actuales que funcionan en estos patios, esa energía aún se mantiene. El diseño contemporáneo ha sabido integrar elementos modernos, tales como, cubiertas de vidrio sutiles, esto para permitir que el patio se use incluso cuando llueve, sin perder esa conexión visual con el exterior.

Un patio es la clave de la arquitectura quiteña: crear un mundo privado, hermoso y lleno de detalles, justo en medio de todo.
Foto por: Revista Clave (vista del patio central de la casa García Moreno)
¿Cuál es ese patio en el centro que te hace conectarte con el Quito del pasado cuando entras en él? 🧐

