Un recorrido por el mundo subterráneo del centro de Quito. Descubre las catacumbas y criptas donde la luz y la sombra guardan los secretos de la ciudad.
Entrar en las catacumbas de conventos como San Francisco, Santo Domingo o la Compañía de Jesús es una experiencia que cambia tu percepción de la arquitectura. Al bajar las gradas estrechas de piedra, la temperatura baja y el aire se vuelve denso, cargado de un aroma a humedad y cera vieja. Aquí, la luz es un recurso limitado. No hay grandes ventanales; solo pequeñas claraboyas o respiraderos que dejan caer un haz de luz vertical, cortando la oscuridad.

La arquitectura de las catacumbas es honesta y cruda. No hay adornos de pan de oro ni cuadros lujosos.
Foto por: La Blue Kombi, YouTube (catacumbas de la Iglesia de la Compañía)
Obervamos estructura pura, hecha para resistir el peso de siglos de historia y de toneladas de iglesia que descansan encima. Es un diseño de resistencia y de historia.
-Lo oculto 😶🌫️-
Lo más impactante de las criptas quiteñas es su simetría. Al caminar por los pasillos subterráneos, vemos filas perfectas de nichos y bóvedas que crean una perspectiva infinita. Esta repetición visual genera una sensación de orden y paz, a pesar de estar bajo tierra. La luz de las velas resalta los relieves del cemento y la piedra, creando texturas que no encontramos en la superficie. Es una estética de la penumbra donde cada detalle, por pequeño que sea, cobra una importancia enorme debido a la falta de distracciones visuales.

Existen pasadizos que conectan capillas subterráneas con altares principales, creando un laberinto que solo los antiguos habitantes de los conventos conocían. Son espacios funcionales que nadie ve, pero que son fundamentales para la estructura y el alma de la iglesia. La belleza aquí es una que se descubre cuando los ojos se acostumbran a la oscuridad y empiezan a notar la perfección de una cúpula subterránea o la firmeza de un pilar de piedra andesita.


Aunque hablemos de un espacio asociado a la muerte, las catacumbas de Quito están llenas de vida histórica. En muchas de ellas, el diseño incluye pequeños altares donde la luz de una sola vela crea un ambiente de misticismo puro. Ese punto de claridad en medio de tanta sombra es lo que nos guía. Es un recordatorio de que incluso en lo más profundo y oscuro, el diseño humano siempre busca una forma de iluminar y dar sentido al espacio.
*Misticismo= experiencia espiritual profunda que busca la unión directa e inmediata con lo divino.
Visitar las catacumbas es una invitación a la reflexión. Nos enseña que la arquitectura de nuestra ciudad tiene capas, y que lo que vemos en la superficie es solo una parte de la historia. Las criptas nos obligan a bajar el ritmo, a hablar en susurros y a apreciar la solidez de lo que nos sostiene.
¿Te has preguntado alguna vez cuánta historia descansa bajo tus pies mientras caminas por la Plaza Grande o la calle de las Siete Cruces? 💭

